Semana del corazón - colesterol
- 28 sept 2016
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El colesterol es una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano necesaria para el normal funcionamiento del organismo. La mayor parte del colesterol se produce en el hígado, aunque también se obtiene a través de algunos alimentos.
Definamos su función:
Interviene en la formación de ácidos biliares, vitales para la digestión de las grasas.
Los rayos solares lo transforman en vitamina D para proteger la piel de agentes químicos y evitar la deshidratación.
A partir de él se forman ciertas hormonas, como las sexuales y las tiroideas.
Sin embargo, si sus niveles sanguíneos son elevados, pasa a ser un factor de riesgo para la salud.
Está demostrado que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200.
Cuando las células son incapaces de absorber todo el colesterol que circula por la sangre, el sobrante se deposita en la pared de la arteria y contribuye a su progresivo estrechamiento originando la arterosclerosis.
Si un enfermo de ateromatosis mantiene muy bajos sus niveles de colesterol en sangre puede lograr que ese colesterol pase de la pared arterial nuevamente a la sangre y allí sea eliminado. Por ello, se recomienda a los pacientes que han sufrido infarto de miocardio o accidente cerebral que mantengan cifras muy bajas de colesterol para intentar limpiar así sus arterias.
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